Domingo 2º Adviento: "¡Preparad el camino del Señor!"
Preparad el camino... Ayer tuve la gran suerte de echar una mano en una convivencia de niños en Ávila y hablando con ellos sobre lo que es el Adviento me dieron las pistas para la reflexión de hoy. Os pongo preguntas y respuestas que me fueron dando:
Si yo quiero jugar un partido de fútbol con mi equipo, ¿qué tengo que hacer? Primero, entrenar; hacer caso a las indicaciones del entrenador; estudiar al rival...
Y cuando llega el día del partido, si es a las 12'00, ¿puedo llegar 5 minutos antes para jugar? No, tienes que tener un tiempo de calentamiento, estirar los músculos, concentrarte antes del partido, seguir las indicaciones del entrenador...
Y cuando jugáis el partido, ¿en qué pensáis? En ganar, aunque algunas veces no ganemos, y pasarlo bien.
¡Menuda reflexión para este día! Llevemos el ejemplo a nuestro campo: tenemos que entrenar nuestro corazón, seguir las indicaciones que nos dice Jesús en su Palabra, saber las cosas que nos llevan por mal camino... El tiempo de Adviento es un tiempo de calentamiento, donde prepararnos, para concentrarnos y reflexionar y sacar lo mejor de nosotros mismos, para escuchar las indicaciones/Palabra de Dios... Y es un tiempo para salir a ganar, llevarnos el gran premio del Nacimiento de Jesús, aunque a veces metamos la pata... Pero lo más importante es que disfrutemos de este camino que hemos iniciado hacia su Venida. ¡Buen Adviento!
¡Prepara el camino al Señor!
Lectura del santo evangelio según san Mateo (3,1-12):
Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Éste es el que anunció el profeta Isaías, diciendo: «Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos."»
Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados; y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizará, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»




