Pascua 2021 en Córdoba
Y en Córdoba también encontraron el regalo + grande. Nuestro grupo Porciúncula junto con Laura Agote y fray Manuel J. Madueño lo hicieron posible. Desde aquí nuestros agradecimientos a fray Sebastián y a la fraternidad franciscana junto con toda la comunidad parroquial por la acogida y participación de sus jóvenes en las diversas celebraciones como la posibilidad de poder reflexionar, compartir y vivir este Triduo Pascual de una forma tan especial. Os dejamos su testimonio.
PASCUA´21 (PJV) EN LA PARROQUIA SANTA MARÍA DE GUADALUPE (CÓRDOBA)
La Pascua de este año ha sido muy emotiva y enriquecedora para todos, pero sobre todo ha sido única ya que debido a la situación en la que nos encontramos por la COVID-19, la hemos vivido desde la parroquia de nuestra provincia, en mi caso, en la Parroquia Santa María de Guadalupe (Córdoba).
De todos los momentos vividos en esos días, destacaría tres de ellos muy significativos para mí. El primero fue el momento de grupo en el cual reflexionamos y profundizamos acerca del concepto amistad titulado como Sois mis amigos, en el que tratamos los diferentes tipos de amistad que puede haber, dependiendo de si son “amigos” solo para tomar algo con ellos o salir de fiesta o realmente son amigos de verdad, en los que puedes confiar plenamente en ellos y, además, están contigo tanto en los buenos como en los malos momentos de tu vida; un claro ejemplo de este último tipo de amistad es Jesús.
Otro momento muy especial fue la Adoración a la Cruz, el cual fue realmente emotivo ya que, por lo general, es uno de los momentos que más nos suele gustar a los jóvenes puesto que se crea un ambiente muy acogedor y propicio, lleno de sentimientos y emociones para conversar con Jesús a través de los cantos y las oraciones, además de tener la gran oportunidad de despojarte de algo que no quieres que permanezca en tu vida, puesto que te incomoda o no te hace vivir en plenitud. Este año, el momento de la Adoración a la Cruz ha sido realmente emotivo para mí, el cual estaba cargado de sentimientos y emociones en mi interior ya que miraba alrededor y me encontraba como en casa, al verme rodeado de las personas que veo en mi día a día en la parroquia, como son catequistas, frailes, personas que suelen acudir habitualmente a misa,… además me sentía muy feliz de poder mostrarles la manera en la cual vivimos los jóvenes la Pascua y a su vez, ofrecerles la oportunidad de vivirla junto a nosotros, y así fue. Por otro lado, para mí fue un momento único ya que, al rezar y dirigirme a Jesús, tenía enfrente mía a la figura del Cristo de mi colegio, ese Cristo el cual me transmite mucho y le tengo mucha devoción y cariño puesto que desde que entré con tres años al colegio lo llevo viendo a menudo, lo cual conllevó a que dicho momento lo viviera con mayor intensidad aún.
Por último, destacaría el momento del Desierto puesto que este año no lo he realizado solo, sino con mi mejor amigo. Para ambos, ha sido una experiencia muy gratificante y enriquecedora ya que tratamos temas de conversación de los cuales no solemos hablar a menudo, y en uno de ellos comentamos algo que los dos habíamos pensado antes, pero que no nos lo habíamos dicho hasta el momento y nos pareció muy interesante. Ambos habíamos pensado en que el Cristo de nuestra parroquia, al cual le tenemos mucho cariño y devoción al igual que a la Virgen de Guadalupe, podría procesionar por las calles de Córdoba para que, de esta forma, también se diese a conocer al resto de personas.
A modo de conclusión, he de decir que ha sido una Pascua única y muy emotiva llena de muchas emociones y recuerdos a la vez para todos, tanto para nosotros, porque la gran mayoría hemos estudiado en el colegio desde pequeños, como para las personas que han participado junto a nosotros este año en la Pascua ya que, al finalizar, nos felicitaron y nos dieron las gracias por haberles dado la oportunidad de vivir una Pascua de otra forma distinta a como lo suelen hacer en la parroquia.
Francisco José Pérez Calderón
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